Derecho Penal

    Ejemplo Real de la Victimización Secundaria

    ¿Has oído hablar de la victimización secundaria? Si alguna vez has escuchado cómo se cuestionaba como iba vestida una víctima, o cómo se le culpaba del delito sufrido, tu respuesta debe ser sí. Si…

    EPElizabeth Pineda RodríguezAutor en Derecho Virtual·8 min de lectura·1666 palabras
    victimización secundaria

    ¿Has oído hablar de la victimización secundaria?

    Si alguna vez has escuchado cómo se cuestionaba como iba vestida una víctima, o cómo se le culpaba del delito sufrido, tu respuesta debe ser sí.

    Si quieres descubrir en qué consiste la victimización secundaria, de qué formas se produce y a quienes suele afectar, sigue leyendo este artículo, porque en menos de cinco minutos resolveremos todas tus dudas sobre este problema tan relevante, incluyendo ejemplos prácticos que te ayudarán a comprenderlo mejor.

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    Aproximación a la victimización secundaria

    Para comprender en qué consiste la victimización secundaria, debemos comenzar por señalar que en el proceso penal es la vía mediante la que el Estado ejerce el ius puniendi o derecho a castigar.

    Las víctimas, aun cuando ejercitan la acción penal personándose como acusación particular, no tienen derecho a obtener una sentencia condenatoria, porque los intereses que se tutelan en el proceso no son los suyos propios, sino los intereses públicos que se han visto lesionados como consecuencia del ataque al orden jurídico y social que es el delito.

    Comprender lo anterior es importante porque permite entender la posición que tiene la víctima en el proceso: relegada a un segundo plano, pues el proceso se configura más bien como una relación entre el Estado -que ejerce el ius puniendi– y el acusado -sobre quien se ejerce-.

    La víctima pasa a ser un tercero cuyos intereses no son suspectibles de tutela en ese proceso penal. Y en esta situación, las instituciones judiciales no solo van a tender a ignorarla, sino a victimizarla de nuevo.

    En este punto, hay que tener en cuenta además que el proceso penal gira en torno al principio de presunción de inocencia, siendo la acusación la que debe enervar ese principio para lograr la condena.

    Concepto de victimización secundaria

    Siendo la presunción de inocencia un derecho fundamental, no se permite que se destruya sin más, sino que se establecen complejos e inquisitivos procedimientos para comprobar la culpabilidad del acusado, olvidando en el camino que esa inflexibilidad que pretende proteger al procesado puede estar dañando injustificadamente a la víctima.

    A esos daños que recibe la víctima del delito como consecuencia del proceso penal, se les llama victimización secundaria. En este sentido, podemos distinguir:

    • Victimización primaria, que es aquella que deriva del delito y sufre la víctima.
    • Victimización secundaria, que es aquella que deriva del proceso penal por el que se juzga el delito, y que surge a raíz de la relación de la víctima con las instituciones judiciales.
    • Victimización terciaria, que es aquella derivada del delito que sufren los allegados de la víctima o del autor, o incluso el propio autor.

    Así, la víctima se ve dañada doblemente por el sistema judicial y por el delito cometido sobre ella, llegando incluso a ser culpadas del hecho delictivo.

    Consecuencias la victimización secundaria

    La victimización secundaria cala hondo en las víctimas, a las que el sistema ahoga una y otra vez en el mar de sufrimiento que ya padecen de por sí.

    En este sentido, los daños que se causan a la víctima pueden ser tanto psicológicos como sociales, jurídicos y económicos.

    La víctima, que acude al sistema penal en busca de ayuda, se ve de nuevo victimizada por él, lo que le provoca una pérdida de confianza en las instituciones y una pérdida de fe en la Justicia.

    Además, el miedo a sufrir victimización secundaria provoca que aumente la cifra negra en los delitos en los que suele darse, de forma que las víctimas no denuncian para no sufrir a consecuencia del proceso penal, y los hechos quedan impunes.

    Casos frecuentes

    La victimización secundaria puede darse respecto de cualquier víctima, pero suele darse más en dos tipos de situaciones -que no causas, puesto que la causa no es otra que el sistema-:

    • En ciertos tipos de víctimas, más propensas a sufrir discriminación por su raza, género, orientación sexual, etc.
    • En ciertos tipos de delitos, y concretamente en los de violencia de género y contra la libertad sexual -delitos que suelen cometerse en la intimidad, y que originan mayores dudas respecto de su efectiva perpetración-.

    Desgraciadamente, hay un grupo social que suele encajar a la vez en las dos situaciones indicadas, y que son en su mayoría quienes sufren victimización secundaria: las mujeres.

    Las víctimas de violencia de género son, por definición, mujeres. Y casi un noventa por cierto de los delitos sexuales se cometen sobre personas del género femenino.

    Lo anterior, junto con la no infrecuente discriminación a las mujeres, es lo que da lugar a los ¿cómo ibas vestida ese día?, a los ¿y por qué no denunciaste antes?, y a los ¿habías bebido?

    Preguntas mediante las que se pretende desplazar la culpabilidad a la víctima pero que nos suenan a todos. Y, sin embargo, nadie habla de que el porcentaje de denuncias falsas en delitos de violencia de género es inferior al 0,01% de las presentadas.

    Formas de victimización secundaria

    En realidad, las formas de victimización secundaria pueden ser casi infinitas, pero nombraremos las más relevantes a título ilustrativo:

    Falta de información

    Mientras que el investigado debe ser informado sin dilación de los derechos que le asisten, no se hace tanto hincapié en prestar esa misma atención a la víctima, que no solo desconoce los derechos que le asisten sino también la estructura del proceso y los tiempos del mismo.

    Lentitud procesal

    Es un hecho que el sistema jurídico penal se encuentra colapsado, pero este colapso afecta especialmente a las víctimas, que no solo no reciben una pronta respuesta a lo ocurrido, sino que se les impide pasar página hasta que el proceso termina, y ello porque se requiere su presencia y su testimonio reiteradamente -incluso aunque no se persone como acusación, puesto que la víctima no deja de ser testigo-.

    Declaración de la víctima

    Cada vez que se toma declaración a la víctima, esta corre el riesgo de ser victimizada. En este sentido, la víctima tiene que relatar los hechos:

    • Al contárselos a su abogado/a.
    • Al denunciar ante la Policía.
    • Al examinarla el equipo médico y psicosocial.
    • Al declarar ante el Juez de Instrucción.
    • Al volver a declarar en el juicio oral, sometiéndose además a agresivas preguntas.

    La declaración no sólo es un momento estresante para la víctima, configurado de forma en que se ve cuestionada y atacada, sino que se repite a lo largo del proceso, obligándola a contar una y ora vez cómo la violaron o cómo la maltrataron.

    En mi opinión, esta es la forma de victimización más grave, la que más daño psicológico puede causar a la víctima y la que más fácil sería de solucionar tomando su declaración como prueba preconstituida.

    Soluciones

    Las soluciones al problema de la victimización secundaria pasan por:

    • Asegurar una adecuada información a las víctimas, desde la primera interacción del sistema con las mismas, por escrito y de forma comprensible.
    • Garantizar su atención por personal con formación específica, que tengan los conocimientos adecuados para evitar una nueva victimización.
    • Tomar su declaración como prueba preconstituida, evitando que tenga que revivir un suceso tan doloroso una y otra vez.
    • La educación en la igualdad, que permite abordar el problema desde la raíz.

    Ejemplo Real: Caso de la Manada

    Un ejemplo perfectamente claro de victimización secundaria, que seguro conocerás, es el caso de la Manada.

    Una joven es violada en 2016 por cinco hombres. Acude a la Policía a denunciar los hechos, y se inicia un proceso judicial.

    El Juez admite como prueba de la defensa un informe de detective privado de la acusación en el que se demuestra que la víctima, tras los hechos, publicaba fotos y canciones en las redes sociales, y hacía viajes con sus amigas.

    Se le toma declaración sobre los mismos hechos en varias ocasiones, llegando a durar la declaración del juicio oral más de cuatro horas, en las que la víctima se vio obligada a revivir lo sucedido una vez más, mientras se le atacaba duramente por la defensa y por el Ministerio Fiscal.

    Entre las preguntas que se le realizaron, están, entre muchísimas otras: “¿Por qué no gritó?” “¿Hablaron de sexo explícitamente?” “¿No es cierto que fue usted la que promovió el ir a buscar algún sitio?” “¿Ni tampoco insistió para que fuera uno de ellos el que la penetrara vaginalmente?” “¿No dijo nada?”

    Y no suficiente con lo anterior, sucedidos los hechos en el año 2016, no recayó sentencia firme hasta 2021.

    Es por todo ello que este caso constituye un supuesto claro de victimización secundaria, en el que se arremetió agresivamente contra la víctima para poder comprobar la realidad del ilícito, olvidando los daños que con ello se causaba a la joven que ya había sufrido a causa del delito y que también merece que el sistema la proteja.

    Conclusiones

    En resumen, la victimización secundaria son los daños causados a las víctimas de delitos por el sistema jurídico-penal al juzgar los mismos, siendo especialmente frecuente en los casos de mujeres víctimas de violencia de género o de delitos sexuales.

    Las formas más frecuentes en las que se produce son la falta de información a la víctima, la lentitud del proceso y las sucesivas y agresivas tomas de declaración.

    ¡Enhorabuena! Has llegado al final del artículo. Gracias a esta breve y práctica lectura, ya conoces en profundidad todo lo relativo a la victimización secundaria, adquiriendo con el ejemplo una visión práctica de la materia que te será especialmente útil en tus exámenes e incluso durante tu ejercicio profesional.

    Espero que te haya gustado la explicación y, ¡nos vemos en el próximo artículo!

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